2024 05 champions

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Real Madrid y Borussia Dortmund buscan escribir una historia épica en Wembley

El fútbol es más que un deporte: es un arte en movimiento, una sinfonía de táctica y pasión que captura los corazones de millones de personas alrededor de todo el mundo. El escritor uruguayo, Eduardo Galeano, expresó que «el fútbol es la única religión que no tiene ateos». Esta frase proviene de su obra maestra “El fútbol a sol y sombra” que fue publicada por primera vez en 1995. En ella, nos lleva de la mano a través de los recovecos del deporte rey que despierta pasiones impensadas en los hinchas, en donde cada gol es un poema y cada partido una epopeya. Las reflexiones del autor nacido en Montevideo resuenan profundamente en la esencia del juego, donde la devoción de los aficionados trasciende fronteras y culturas. Este sábado, durante la final de la UEFA Champions League, entre el Real Madrid de España y el Borussia Dortmund de Alemania, sus palabras serán recordadas aún con más fuerza en cada rincón del mítico Estadio de Wembley, cuando el balón ruede sobre el césped tras el pitazo inicial, como si fuera una pluma acariciando el viento de la noche primaveral londinense.

Un negocio llamado Champions League

La UEFA Champions League es una competición de clubes de fútbol que se disputa anualmente desde 1955 (anteriormente conocida como Copa de Europa). La idea original fue propuesta por el exjugador de fútbol y periodista francés de la revista L’Équipe, Gabriel Hanot, quien sugirió la creación de un torneo europeo de clubes después de la exitosa realización en Suiza de la Copa Mundial de la FIFA 1954. La primera edición se llevó a cabo en la temporada 1955-1956, participaron 16 equipos, algunos por invitación, y fue ganada por el Real Madrid del astro argentino, Alfredo Di Stéfano, por 4 a 3 al Stade de Reims de Francia. Desde entonces, la competición ha crecido vertiginosamente en popularidad y prestigio, convirtiéndose en uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.

Cada gol es un poema y cada partido una epopeya.

La Liga de Campeones reúne a los clubes de fútbol más destacados de Europa, quienes compiten en una fase de grupos y cuatro etapas eliminatorias ―hasta este año, debido a que en 2025 cambiará el formato― para alcanzar la gran final, que se disputa en un estadio neutral predeterminado cada año. Equipos legendarios como Real Madrid, AC Milán, ​​Bayern Múnich, Liverpool, Barcelona y Ajax han dejado su huella en la historia del torneo con múltiples victorias. Sin embargo, las noches de Champions no sólo son terreno fecundo para los gigantes europeos. Clubes más terrenales también han cumplido su sueño de alcanzar el olimpo de los inmortales al menos una vez. Entre estos equipos se encuentran Steaua de Bucarest (Rumania), Estrella Roja (Serbia), Celtic (Escocia), Aston Villa (Inglaterra) y el propio Borussia Dortmund. Ellos forman parte de los 23 clubes, entre los 536 que han participado en la competición, que han conseguido proclamarse campeón durante los más de 60 años de historia de la Champions League.

Para Eduardo Galeano “la historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí. En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable”. Y vaya que es un negocio rentable la Liga de Campeones de Europa. De acuerdo al diario digital español El Confidencial, se estima que en la temporada 2023-2024 la UEFA desembolsó 309,8 millones de euros en la organización del torneo, sin embargo, ganó más de 3.211 millones de euros. De ellos, sólo se quedó con 202,7 millones de euros, que destinó a cubrir los costes administrativos de de su gestión, a financiar a otras competiciones continentales -la Champions League femenina, la Europa League, la Conference League y la Supercopa de Europa-, y a cofinanciar programas de desarrollo de fútbol y planes educativos ligados al deporte rey. La otra parte del dinero recaudado, 3.212 millones de euros, se repartió entre los clubes participantes.

Ellos forman parte de los 23 clubes, entre los 536 que han participado en la competición, que han conseguido proclamarse campeón durante los más de 60 años de historia de la Champions League.

Este año se estima que la UEFA se embolsará 3.700 millones de euros por la Champions League. Entonces, cabe preguntarse, ¿de dónde proviene todo ese dinero? Como bien plantea Eduardo Galeano en su libro: “hoy por hoy, el estadio es un gigantesco estudio de televisión. Se juega para la tele, que te ofrece el partido en casa. Y la tele manda”. Si tenemos en cuenta que más de 300 millones de personas en el mundo presenciaron la final de la temporada pasada entre el Manchester City de Inglaterra y el Inter de Milán de Italia, no es de extrañarse que los derechos audiovisuales son uno de los pilares económicos fundamentales para el negocio de la Champions League. Para este ciclo se espera que aporten 3.120 millones de euros a la cuenta bancaria de la UEFA. Sólo la cadena estadounidense CBS pagó 1.500 millones de dólares por los derechos audiovisuales de la competencia entre 2024 y 2030. Si a eso le sumamos los 541 millones de euros por patrocinios, los 34 millones de euros por la venta de entradas y los 31 millones de euros por la venta de zonas vip en los estadios, entre otros, nos damos cuenta que la Liga de Campeones de Europa es un negocio muy rentable para la UEFA.

Actualmente la final de la Champions League no es solo un partido; es un evento que paraliza al mundo, donde las miradas se vuelven hacia el escenario europeo para presenciar cada año un duelo de titanes. 

Además, El Confidencial estima que este año se distribuirán cerca de 2.937 millones de euros, que es un 79% de las ganancias, sólo entre los equipos que disputen la competición europea. Si sumamos a esta cifra los 400 millones de euros en premios, uno puede cuestionar seriamente por qué el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, se encuentra tan empecinado en crear una Superliga Europea con los equipos más importantes del continente que compita directamente con la Champions League. Una idea que fue suspendida tras su anuncio en 2021, debido al gran rechazo que generó en los hinchas, medios de comunicación, gobiernos nacionales, ligas locales, la UEFA e incluso la FIFA. Además, el club merengue, durante la edición 2023-2024, fue el equipo que más dinero se llevó a sus arcas con una suma de 133,7 millones de euros. Y estamos hablando de uno de los equipos más críticos con la UEFA y su gestión de las competiciones europeas. Por estos motivos y más, es que actualmente la final de la Champions League no es solo un partido; es un evento que paraliza al mundo, donde las miradas se vuelven hacia el escenario europeo para presenciar cada año un duelo de titanes.

¿Quién levantará “La Orejona”?

El destino de los dos equipos que disputan la final de este se definirá en 90 minutos de pura intensidad. O en 120 minutos si hay alargue. O en penales si los dioses del fútbol desean un desenlace aún más dramático. Después del pitazo final del árbitro, se desatará la alegría o la melancolía de los hinchas españoles o alemanes presentes en el estadio y alrededor del planeta. Dos campeones de Europa que se enfrentarán para levantar la famosa y codiciada “Orejona”, nombre que popularizó en América Latina el relator chileno, Luis Omar Tapia, para el trofeo que se entrega al campeón. Una copa que es de plata por fuera, pero que por dentro está bañada en oro de 24 kilates, pesa alrededor de ocho kilos, mide 75 centímetros y tiene un coste de 9.300 euros. Y un dato no menor, es que en su interior caben 15 litros de champagne para que los jugadores del equipo ganador puedan disfrutar de una buena celebración. ¿Cuál de los dos finalistas la levantará?

El Real Madrid encarna el sello distintivo de la Champions League con su legado de gloria y su firmamento de estrellas, tanto adentro como fuera del campo de juego. Los más grandes jugadores de la historia del fútbol vistieron su camiseta con orgullo. Es por eso y más que el club blanco es sinónimo de grandeza. Como bien lo describe Eduardo Galeano en su libro “El fútbol a sol y sombra”: “el club modelo de la España de Franco, el Real Madrid, reinó en el mundo entre 1956 y 1960. Este equipo deslumbrante ganó al hilo cuatro copas de la Liga española, cinco copas de Europa y una Intercontinental. El Real Madrid andaba por todas partes y siempre dejaba a la gente con la boca abierta”.

Los Merengues ostentan un palmarés inigualable a nivel local, europeo e internacional. Ellos cuentan con 36 campeonatos de La Liga, 20 Copas del Rey y 13 Supercopas de España. Son los reyes indiscutidos de Europa con 14 títulos de la máxima competencia continental, seis bajo la antigua denominación de Copa de Europa y ocho en el formato actual de Champions League. Además, cuentan con dos Copas de la UEFA y cinco Supercopas de la UEFA. Esto sumado a cinco Copas Mundiales de Clubes de la FIFA y tres Copas Intercontinentales a nivel internacional. En sus más de 60 años de historia, la Liga de Campeones ha presenciado desde la magia de Alfredo Di Stéfano, Ferenc Puskás y Paco Gento en los primeros años de la competencia hasta el dominio casi sin contrapeso de Cristiano Ronaldo, Gareth Bale y Karim Benzema durante la última época dorada del club blanco.

Hoy, con una plantilla cuyo valor de mercado asciende a 1.004 millones de euros de acuerdo al sitio web especializado Transfermarkt, en cada toque y en cada pase, el equipo del director técnico italiano, Carlo Ancelotti, busca imponer sus sellos distintivos en el campo de juego. ¿Cuáles son? Una flexibilidad táctica que se adapta a las características de sus intérpretes y a las demandas del partido; el equilibrio entre una defensa sólida y un ataque contundente; el énfasis en la posesión para dictar el ritmo del juego y desgastar a los oponentes; una mentalidad ganadora sobre todo en situaciones de alta presión; y el aprovechamiento de un firmamento de estrellas de talla mundial. El Real Madrid es una mezcla de esa impronta de grandeza que ha marcado la historia del club, con una actitud de nunca claudicar ante el rival. Y todo ello basado en el buen fútbol que hilvanan intérpretes de lujo como el croata Luka Modric, el alemán Toni Kross (que anunció su retiro del fútbol una vez finalizada su participación en la Eurocopa de este año que se disputará en Alemania), el uruguayo Federico Valverde, el inglés Jude Bellingham y el brasileño Vinicius Jr.

Como bien apuntó Eduardo Galeano en su obra, «la grandeza del fútbol está en la posibilidad de que los débiles venzan a los fuertes». El Borussia Dortmund  intentará desafiar las probabilidades y buscará escribir su propia epopeya en la historia del fútbol. Para ello contarán con el apoyo de una de las hinchadas más numerosas y sonoras de Europa, la famosa Gelbe Wand o muralla amarilla, que llena de colores y cánticos cada partido de local en su estadio, y que probablemente los acompañe en masa a la capital inglesa. Pero sus seguidores no cruzarán el canal sólo con sus ilusiones a cuestas, ya que el club alemán cuenta con una rica historia que lo avala y un presente que promete dar muchas alegrías dentro del campo de juego en corto, mediano y largo plazo.

El Real Madrid es una mezcla de esa impronta de grandeza que ha marcado la historia del club, con una actitud de nunca claudicar ante el rival. Y todo ello basado en el buen fútbol que hilvanan intérpretes de lujo.

El Borussia Dortmund es el segundo club más laureado de su país, siendo sólo superado por el Bayern de Múnich. En su palmarés ostenta ocho Bundesligas, cinco Copas de Alemania y seis Supercopas a nivel nacional. Los negriamarillos poseen una Copa Intercontinental a nivel internacional y son uno de los tres equipos alemanes que ganó la Liga de Campeones de Europa. El Dortmund alcanzó la gloria en 1997, tras derrotar por 3 a 1 a la Juventus de Turín de los franceses Didier Deschamps y Zinedine Zidane, en la final disputada en el Estadio Olímpico de Múnich. Y no podemos dejar de mencionar, el subcampeonato europeo de la temporada 2012-2013, en donde perdieron la final por 2-1 ante su rival del Der Klassiker, el Bayern Múnich, en el mismísimo Estadio de Wembley. ¿Se repetirá la historia 12 años más tarde?

El equipo del joven director técnico alemán, Edin Terzić, espera que no. Para ello, el Borussia Dortmund, con una plantilla cuyo valor de mercado asciende a 463,70 millones de euros de acuerdo al sitio web especializado Transfermarkt, se sostendrá en un estilo de juego ofensivo y de presión alta sobre el rival; con énfasis en la velocidad, la verticalidad y los desmarque rápidos; una estabilidad defensiva basada en la presión colectiva y anclada por el veterano jugador alemán de 35 años, Mats Hummels; y jugadores jóvenes que disfrutan de un fútbol rápido y directo muy atractivo para los espectadores. Además, cuentan con su talismán y símbolo del club, el mediocampista alemán Marco Reus, que vivirá su Last Dance en el escenario continental más importante de todos.

Eduardo Galeano y el fútbol

En palabras del propio Eduardo Galeano, el fútbol es «el único deporte en el que el ritmo de la acción no está marcado por el cronómetro sino por los caprichos de la inspiración». Es de ella que nace la belleza estética del fútbol, que se manifiesta en cada jugada, en cada gambeta y en cada gol. Es un espectáculo que deleita los sentidos y alimenta el alma. Además, debido a esa misma inspiración que nace de sus intérpretes en el campo de juego, como bien lo manifiesta el escritor uruguayo en su magistral obra: «El fútbol es una ventana abierta a la utopía». Y en esta final, esa utopía podría materializarse en una cancha que posee mucha historia, y en donde los jugadores se transformarán en artistas y el balón en su lienzo. Es por este motivo que, como expone Eduardo Galeano en su libro: “Por más que los tecnócratas lo programen hasta el más mínimo detalle, por mucho que los poderosos lo manipulen, el fútbol continúa queriendo ser el arte de lo imprevisto. Donde menos se espera salta lo imposible, el enano propina una lección al gigante y un negro esmirriado y chueco deja bobo al atleta esculpido en Grecia”. ¿Sucederá algo parecido en la final del 1 de junio en Londres? ¿Podrá el Borussia Dortmund dar un batacazo histórico que recordaremos por siempre en nuestras memorias futbolísticas? ¿O el Real de Madrid levantará su decimoquinta “Orejona” para confirmar una vez más su sitial privilegiado en el escalafón de clubes a nivel mundial?

En palabras del propio Eduardo Galeano, el fútbol es «el único deporte en el que el ritmo de la acción no está marcado por el cronómetro sino por los caprichos de la inspiración». Es de ella que nace la belleza estética del fútbol, que se manifiesta en cada jugada, en cada gambeta y en cada gol. Es un espectáculo que deleita los sentidos y alimenta el alma.

Cualquiera que sea el resultado, lo que es indudable es que el fútbol es un lenguaje universal que trasciende las barreras lingüísticas y culturales, es un vínculo que une a personas de todas las latitudes en una misma pasión. Y como concluye Eduardo Galeano en su libro, el fútbol es “la pasión más compartida: muchos adoradores de la pelota juegan con ella en las canchas y en los potreros, y muchísimos más integran la teleplatea que asiste, comiéndose la uñas, al espectáculo brindado por veintidós señores en calzoncillos que persiguen la pelota y pateándola le demuestran su amor”. Porque en el fútbol, como en la vida, cada partido es una oportunidad para escribir historia, para celebrar la belleza del juego y para honrar el legado de aquellos que lo han elevado a la categoría de arte. En el crepúsculo de esta temporada futbolística, el mítico Estadio de Wembley se convierte en el epicentro de la emoción, donde los sueños se entrelazan con la realidad y donde el fútbol, en toda su grandeza, se manifiesta como un faro de esperanza en un mundo en constante cambio. Y en ese escenario, la final de la Champions League se erige como un testamento a la pasión, la táctica y la belleza eterna del deporte más hermoso del mundo.

Autor: Aquiles Lasa Sendic

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