Carta al Editor
Señor Editor:
He leído con atención el artículo “Ordo amoris: J.D. Vance y la inmigración”, de José Ignacio Palma, y encuentro valioso el análisis que presenta sobre la interpretación de este concepto en el debate migratorio.
Sin embargo, en una carta a los obispos estadounidenses el 10 de febrero, el Papa Francisco señaló que “el verdadero ordo amoris que es preciso promover, es el que descubrimos meditando constantemente en la parábola del «buen samaritano» (cfr. Lc. 10, 25-37), es decir, meditando en el amor que construye una fraternidad abierta a todos, sin excepción”.
En consideración a la aclaración papal, la interpretación de Vance se muestra parcial. Si en el evangelio de hoy escuchamos que Cristo respondió a la sirofenicia “deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros”, Vance le negaría el pan, y pensaría en esto seguir a Cristo. Pero ella le respondió: “Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos”, y Cristo no sólo le dio las migajas, sino que curó a su hija.
En consecuencia, en cuanto cristianos no debemos permitir que el amor por nosotros mismos, nuestras familias, comunidad y país oscurezca nuestra responsabilidad de atender a los más necesitados, en los márgenes de nuestro mundo. Esforzarse por vivir este tipo de amor no nos convierte en parte de la “izquierda”, sino en cristianos.
Con respeto y sincero deseo de un diálogo constructivo,
Juan Enrique Zegers Arrasate
Last modified: marzo 7, 2025





